Tenía pendiente explicar los problemas que tuvimos al intentar entrar en el pais y que aún están coleando; así que ahí voy.
Durante el vuelo nos habían dado un papel en el que tuvimos que explicar quienes eramos y responder SI o NO a una serie de preguntas más o menos estupidas (¿Eres terrorista? ¿Tienes enfermedades raras, mortales y contagiosas? ¿Estás transportando ganado?). En general eran las mismas preguntas que tuvimos que contestar para obtener el permiso ESTA. Además había que indicar en otra casilla si venías a EE.UU. por negocios; y aquí empezaron los problemas...
Cuando aterrizó el avión todos nos alegramos de poder estirar las piernas, parar de comer comida de avión (creo que nos sirvieron 4 o 5 rondas de comida en 11 horas), y no tener que seguir viendo las horribles películas que estaban poniendo. Del avión fuimos a una zona en la que nos dividieron en dos colas: una para ciudadanos americanos y otra para el resto. Aquí se nos acerco una oficial de aduanas y nos cogió los papeles que cubrimos en el avión y nos hizo unas preguntas a todo el grupo (mi jefe (Xabi), otro desarrollador (Íñigo) y yo). Lo que mas le preocupaba era saber a que veníamos y por cuanto tiempo. Como Xabi viene para estar aquí una semana no le pusieron ningún problema. Pero a Íñigo y a mi ya nos apuntó algo en la hoja (unas letras PPC o PCC, no recuerdo).
Después la chica se fué y nosotros seguimos a la cola hasta llegar a unas ventanillas donde nos atendieron, uno por uno, otros oficiales de aduanas, que básicamente volvieron a preguntarnos lo mismo. Con esta era la cuarta vez desde que llegamos a Amsterdam, ya que antes de embarcar habíamos tenido que pasar por dos mini-interrogatorios. Este oficial nos redirigió a un tercero que se quedó con nuestros pasaportes y nos dijo a Íñigo y a mi, que bajasemos a por las maletas y volviesemos junto a él. Xabi se libró de que le quitasen (temporalmente) el pasaporte.
Después de esperar un poco vino otro oficial de aduanas (el cuarto en 15 minutos) y me dijo que cojiese mi equipaje y le acompañase. Amablemente me llevo a un cuartito de paredes blancas con una ventana con un estór, y con dos mesas y dos sillas; y volvió a hacerme preguntas. Pero esa vez pidiendo más detalles. Despues de 10 "¿por qué?" (seria familia de Mourinho?) le llamaron por radio y me dejó solo en el cuarto durante quince minutos, para que me entretuviese contando las manchas de la pared. Después volvió y siguió haciendo preguntas otro rato, hasta que parecía que ya tenía suficiente y se fue otros 15 minutos. Las manchas de la pared había dejado de resultar entretenidas, si es que alguna vez lo fueron. Volvió al cuarto y me hizo un par de preguntas, para a continuación irse durante la friolera de 45 minutos. Yo ya no sabía como ponerme... Cuando volvió me dijo que tenía que apuntar unas cosas en el ordenador, lo hizo, se fue unos minutos, volvió con dos sillas y se fue otra vez para traer a Xabi y Iñigo a sentarse conmigo. Nos explicó que al cubrir la ESTA teníamos un permiso WB (Temporary visitors: visa waiver, business) que nos autorizaba a realizar reuniones, recibir cursos, etc. Pero que como nosotros venimos a realizar tambien tareas de desarrollo este permiso no era suficiente, y necesitamos una visa L-1 (Intracompany transferees: principals). Debido a esto él no podía dejarnos entrar a Íñigo y a mi en el país. Ahora bien, como todos habiamos sido honestos y le habíamos dicho que íbamos a realizar tareas de desarrollo, él entendía que no lo veníamos sin visado por mala fé, sino por ignorancia, y por lo tanto, si nos comprometíamos a realizar sólo tareas de training, él nos dejaría entrar en el país (por supuesto todos dijimos "¡si! ¡me comprometo a lo que tu quieras!"). Pero, como veníamos cuatro semanas porque pensabamos dedicar varias de estas semanas a desarrollo, esa cantidad no podía quedar así, ya que ahora sólo íbamos a realizar la parte del training, que a su entender no requería tanto tiempo; y por lo tanto en nuestro registro él iba a poner una nota diciendo que debemos abandonar el país en menos de dos semanas; y de no cumplirse este plazo tendríamos problemas para conseguir acceso a los EE.UU. en el futuro. Nosotros consideramos aceptable esto en ese momento, ya que, por ignoracia, no nos quedaba más remedio que creernos todo lo que nos dijese el oficial. Entonces el oficial nos selló los pasaportes con permiso para 90 días, que es lo que establece el permiso WB, y (probablemente) añadio a nuestro registro la nota en cuestión, diciendo que tenemos que irnos del país antes del 5 de septiembre.
Y así estamos. A día de hoy hemos pedido consejo legal a la empresa que nos acoge en Seattle y sus abogados nos han informado de que el permiso WB es más que suficiente para lo que hacemos aqui, y nos han recomendado presentar una queja. Además hemos llamado a aduanas para exponer la situación y nos han dicho que nos dirán algo antes del martes. Si el martes no tenemos una solución al problema, lo más probable es que empecemos a preparar la retirada.
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